Lámpara artística, cabeza de lobo de arcilla
El lobo es un animal fascinante y peligroso a la vez. No pertenece al reino de la fantasía: aún habita nuestras tierras y nuestros sueños. Es nocturno, cauteloso y sociable. Figura ancestral del miedo, lo encontramos en los cuentos de hadas desde la infancia, siempre entre los «malos». En esta escultura, el lobo se transforma literalmente en una luz nocturna. Su boca abierta, congelada en el tiempo, cobra vida al caer la noche, convirtiéndose en una presencia viva. Así, su coto de caza —la noche— entra en nuestros hogares, en un contraste que une miedo y belleza, ferocidad y quietud. El lobo es una presencia ancestral, fascinante y temida. No pertenece al reino de la fantasía: aún habita nuestras tierras y, como siempre, nuestros sueños. Es una criatura nocturna, cautelosa y sociable, una sombra que se mueve silenciosamente al borde de la luz. Figura ancestral del miedo, el lobo nos ha acompañado desde la infancia, donde en los cuentos de hadas desempeña el papel del «malo». En esta escultura, sin embargo, su papel se transforma: la materia se convierte en luz, la bestia en linterna. Al caer la noche, su boca abierta se ilumina y su espíritu salvaje se cuela en nuestros hogares. Es un retorno simbólico a la noche, al lado instintivo e irracional que todos llevamos dentro. Un frágil equilibrio entre el miedo y la belleza, entre la sombra y la luz.
- Nombre del Trabajo: Lobo
- Ancho: 20 cm
- Altura: 20 cm
- Profundidad: 27 cm
- Peso: 2,5 Kg
- Fecha: octubre de 2025

